lunes, 13 de julio de 2009

Adentro, bien adentro

Te despides hasta mañana pero mañana ya es demasiado tarde. Huérfano de ti, la noche me abraza. No quisiera ser tan tuyo.
Miles de palabras y sombras que pretenden la luz diáfana, la certeza transparente, el tacto imposible, lo incierto que amarra tu cielo y mi tierra.

Adentro, bien adentro, hasta el fondo de las entrañas, la luz cristalina, sol y luna, mares y cometas.

Adentro, bien adentro, hasta que tu alma se encienda de una vez por todas.

Percibo el aroma que dejas entre mis dedos, este perfume irresistible de mujer, tu esencia, adentro, bien adentro. No quisiera ser tan tuyo pero te necesito demasiado.

2 comentarios:

  1. Lo más paradójico es que, a pesar de pertenecer al otro, no eres esclavo de nadie, eres más libre que nunca.

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