lunes, 7 de abril de 2014

XIII Duatló Ciutat de Vic

El pasado domingo 6 de abril asistí al primer duatlón de mi vida. Me había inscrito con mucha antelación para así no tener excusa y no echarme atrás. Tampoco había motivo para ello puesto que llevo mucho tiempo entrenando y alternando la bicicleta, el correr y el nadar. Sólo una lesión podía evitar mi debut. 
La prueba consistía en correr 7 quilómetros, ir en bicicleta de carretera durante otros 35 y acabar con 3 más de carrera a pie. 
El caso es que se dio la salida un poco más tarde de las 10:30 de la mañana con un total de 600 atletas participantes, todo un récord según la organización. La mayoría iban bien equipados. Zapatillas de nivel y de muchos euros, medias compresivas (¿Vale la pena usarlas para correr media hora?), bicicletas de alto copete, etc. Algunos comen justo antes de salir. Barritas, plátanos, geles... Otros se hinchan a beber agua. Mi experiencia con la comida previa no es muy buena, así que me salto ese paso. He desayunado 3 horas y media antes y me encuentro bien. 




Mi misión era bien simple: disfrutarlo al máximo, sin más. Sólo así podría acabar contento. 
Empecé bien, tranquilo. No llevé reloj así que no sabía a que ritmo iba ni a cual debía ir. Mejor: no quería agobiarme. Bastante tenía con escuchar pisadas, bocanadas de aire y los constantes pitidos de los relojes y GPS ajenos. Hacia la mitad del recorrido, y con el grupo ya muy estirado, me adelantó la primera de las chicas, quienes salían tres minutos más tarde. Buena zancada y buen ritmo. Igualito que el mío, vamos. Más o menos por ahí me entró flato. Y como la única manera que parece que me ayuda a olvidarme de él es yendo más despacio, decido aminorar el ritmo. Ahí empiezo a comerme la cabeza y me pregunto porque siempre aparece cuando estoy corriendo. Como ya sé que no va a irse hasta dentro de un par de horas, lo aguanto lo mejor que puedo, no me queda otro remedio. 




Me adelanta bastante gente pero no me preocupa porque lo tenía asumido. Veo el arco de meta y sé que el peor sector ya ha pasado. Estoy algo cansado, como también esperaba, pero también aliviado. 
Entro en la zona de boxes y aún tengo que seguir corriendo un buen trozo porque mi bicicleta es la última de todas y no es broma. Ahora me favorece porque voy con las zapatillas de correr pero luego será un problema con las zapatillas de bici. Ya sé que los buenos se las quitan en marcha, se las atan en marcha y bajan descalzo. Yo no llego a tanto, que le vamos a hacer. 
Cojo la bicicleta y voy pasando a varios corredores, incluso a varias chicas que me habían adelantado corriendo. Los 6 primeros quilómetros, que son en ligero ascenso, vienen acompañados por un puerto de unos 4 quilómetros. Me adelanta un pelotón de chicas justo cuando uno se cae y se hace polvo las rodillas. Voy a un ritmo constante y me noto algo cansado pero aguanto sabiendo que luego viene una bajada larga combinada con un llano de unos 7 quilómetros. Esta parte la hago realmente bien, superando a mucha gente. Lo siguiente es un puerto de 5 quilómetros de subida, sin dificultad técnica ni dureza excesiva pero que se hace duro debido a la fatiga que llevo. El flato sigue ahí, sólo faltaría. Lo que falta es en bajada y llano. Es aquí donde vuelvo a adelantar a bastante gente. Llegamos a los boxes un grupo de 6 unidades que hemos compartido los últimos 3 quilómetros en base a relevos dignos. Me bajo de la bici y el cuentaquilómetros dice que lo he hecho en 1h 15'. Me sale una velocidad media de 28kms/h: mejor de lo esperado.  




A patear con las zapatillas de ciclismo por los boxes. Hay bastantes bicicletas colgadas y veo a mucha gente que ya ha acabado. En hora y media ya lo tenían listo. Chapeau. 
Ya muy cansado, sé que sólo son 3 quilómetros a pie. Creo que mi ritmo es lento pero no estoy muy seguro porque ya no controlo mucho las piernas y no llevo reloj. Por delante mío veo escalonados a los 5 compañeros con los que había llegado en bici. Deben separarnos unos 100 metros. Salieron todos antes que yo del boxes, como esperaba, debido a mi ubicación. Creo que puedo dar algo más y acelero un poco. Ah, y sigo con el flato. Sin dejar ese ritmo, me motiva ver que consigo pasar a tres de ellos en pocos metros. Me junto al cuarto y adelantamos al que faltaba justo antes de llegar a la recta de meta, que es cuando consigo dejar atrás a mi último compañero de fatigas. 
Acabo cansado pero contento porque he disfrutado mucho, sobretodo en la bici. Por aquello de la curiosidad y no haber llevado reloj, miro los tiempos que he hecho corriendo. Sorpresón. Los primeros 7 quilómetros los hago en 31' 37" (a 4' 31" el quilómetro) y los últimos 3 los hago en 14' 06" (a 4' 42" el quilómetro). No son tiempos espectaculares, ni mucho menos, pero suponen mi récord personal y, unido a las buenas sensaciones que tuve, sin contar el flato, me producen una alegría tremenda y unas ganas enormes de seguir entrenando. 




domingo, 8 de septiembre de 2013

Madrid 2020: Un imposible soñado y un fracaso sonado

Traduzco las impresiones de Jordi Robirosa Dejean, reconocido periodista catalán, sobre la no elección de Madrid como sede de los JJOO del año 2020. Me parece realmente interesante.

EL DÍA DESPUÉS: REFLEXIONES DESPUÉS DE UNA DERROTA ENORME
He aquí estos ocho puntos en los que quería reflexionar con vosotros sobre lo que pasó ayer en Buenos Aires:
1- Tengo la sensación de que esta gente de la candidatura olímpica se aprovecha de la buena fe del ciudadano de a pie, de la gente: les están engañando. No puede ser que te presentes tres veces, pierdas las tres veces y digas que aquí no ha pasado nada. Sí que pasa y mucho. Pasa que has fracasado, que te has gastado mucho dinero a cambio de nada y eso, necesariamente, tiene que tener responsabilidades. Samaranch decía que si te presentabas a unas elecciones era para ganarlas, no para hacer el capullo.
2- No es cierto que tuvieran el 90% de apoyo en toda España. Este porcentaje no lo tenían, ni de lejos, en Madrid. Se han inventado este dato o, simplemente, nos han intentado engañar. En Cataluña está muy claro, entre detractores e indiferentes el porcentaje de apoyo no debía de llegar ni al 25%.
3- Decían que tenían el 80% de la infraestructura construida. A parte de que eso no es verdad, lo que pasa es que si lo fuera, aún es más grave. ¿Cómo es que has construido tanto si no tenías los Juegos? ¿Qué harás ahora con todo? Todos sabemos que las instalaciones que no se utilizan se devalúan, se demacran. Y otra cosa: cuando sea elegida Madrid en un futuro, si es que lo es, ¿Servirá este modelo de instalaciones? Ahora mismo, gasto absurdo: como aquella estación de metro que da a ninguna parte.
4- El tema del dopaje. Todos los que nos movemos un poco sabemos que desde Colliure hacía arriba la gente opina masivamente que el deporte español está bajo sospecha; a menudo de manera injusta, es cierto, pero bajo sospecha. Cuando a finales de los 80, principios de los 90 yo seguí muy de cerca el atletismo, todos sabíamos que Eufemiano Fuentes, que "cuidaba" a muchos atletas, era un verdadero peligro, todos los sabíamos y nadie hizo nada para pararlo. Cuando Alberto Contador dio positivo, el presidente Zapatero salió públicamente a defenderlo ¡Un presidente defendiendo a un tramposo! Y, finalmente, el lamentable desenlace de la operación Puerto lo ha acabado de confirmar todo.
5- Que triste imagen la de Rajoy y Botella. Sólo hablan un idioma, ellos que tienen cargos públicos importantísimos, y encima se expresan mal. Un papel de vergüenza, francamente.
6- ¿Qué hacían 300 personas invitadas por el COE en Buenos Aires? ¿Qué es esta soberana exageración? Esto, en vez de dar una imagen positiva, consigue exactamente lo contrario: el de república bananera, el del todo vale y ya lo pagará vete a saber quien.
7- La crisis. Roma se retiró, Madrid también lo tendría que haber hecho y esperar tiempos mejores. Que Rajoy dijera públicamente que estábamos saliendo de la crisis es un insulto a la inteligencia. Madrid no se retiró y ha acabado haciendo el ridículo, como cuando se presentó para el 2016, cuando todo el mundo sabía que el COI nunca repetiría continente. Es un poco el todo vale.
8- Las dudas del porque de todo junto. Los catalanes somos malpensados, seguramente porque estamos muy escarmentados. ¿Porqué tanta exageración? Barcelona es una ciudad enormemente valorada a nivel internacional y ya compite con las grandes ciudades: Nueva York, París y Londres. ¿A lo mejor esto alguien no puede digerirlo? Que miedo, amigos, y más ahora que se acerca "La Diada". Y que conste una cosa: el fracaso de ayer me sabe mal por toda la buena gente que creía que los Juegos eran buenos para Madrid, que de veras les subiría la moral y la autoestima. Siento decirlo pero les han engañado.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Malabarismos temporales

Hoy me he pegado un buen madrugón (a las ocho menos cuarto de la mañana ya estaba dando pedales) para hacer una ruta en bicicleta de carretera que ha constado de 67 quilómetros con dos puertos de montaña y que me ha llevado un total de tres horas. Buscando entre la inmensidad de la red, he encontrado los perfiles de las dos subidas.
La de Romanyà de la Selva ya la conocía y aunque hoy era el primer día que la hacía con la bicicleta de carretera, he subido infinidad de veces con la de montaña, ya sea por asfalto o por senderos. No es una subida dura, al menos para mi gusto, y sólo son destacables los dos últimos quilómetros.
Del alto de Sant Grau no tenía muchas referencias. Sólo había ido en coche y por motivos de trabajo. Como pasa en la mayoría de puertos, la subida se puede hacer por varios lados y, valiente de mi, he escogido el que era más duro sobre el papel. Es una ascensión bastante tendida y que se puede hacer sin muchos problemas ya que la pendiente es muy constante. Solamente hay una rampa realmente dura que consta de 300 metros con una pendiente del 14%. 

Con el verano languideciendo y ya con el único propósito de mantener la forma durante el máximo tiempo posible, sigo llevando un ritmo más o menos generoso de actividad física.
Sin embargo, esta semana ha sido compleja para cuadrar horarios y encontrar tiempo para todos los quehaceres. Han sido muchos "recados" los que he tenido que hacer casi a diario y se me ha complicado todo un poco. No obstante, creo que el plan ha quedado bastante decente.

Lunes: 30' gimnasio y 15' natación.
Martes: Descanso.
Miércoles: 1h carrera a pie.
Jueves: 1h 45' BTT.
Viernes: 30' gimnasio y 1h 30' BTT. 
Sábado: 1h carrera a pie.
Domingo: 3h bicicleta de carretera.

Dispongo de un mes entero para seguir haciendo deporte a mi gusto y a mi ritmo ya que el 30 de septiembre empiezo las clases del que espero que sea mi último año en la Universidad (me quedan cinco asignaturas y el proyecto final para concluir mi segunda carrera).


domingo, 25 de agosto de 2013

Más entrenamiento

Muy a mi pesar, el único y último triatlón de la temporada seguramente fue el del pasado 10 de agosto ya que las posibilidades de hacer una última incursión en el mes de septiembre cada vez son más remotas por varios motivos (falta de tiempo, básicamente).
Esta semana lo que he entrenado lo he entrenado bien pero no he podido nadar. Los dos días que fui a intentarlo había bandera amarilla en la playa y la verdad es que tampoco me apetecía mucho probarlo. No me motiva nadar y es algo que tengo que empezar a solucionar si quiero disfrutar.
Precisamente por eso estoy sopesando muy seriamente la posibilidad de apuntarme a un curso de natación este invierno. Tengo varias opciones y tengo que acabar de valorarlas pero lo más probable es que al final me decida a hacerlo.
He aquí mi serie de entrenos semanales hasta hoy. Quiero destacar la salida en bicicleta de carretera del sábado en la que hice un total de 87 quilómetros bastante completos.
Lunes: Descanso. 
Martes: 30' gimnasio y 30' carrera a pie.
Miércoles: 1h 30' BTT. 
Jueves: 45' carrera a pie.
Viernes: 30' gimnasio y 45' carrera a pie.
Sábado: 3h 30' de bicicleta de carretera.
Domingo: 2h BTT.

domingo, 18 de agosto de 2013

Objetivos a la vista

Tras el debut de la semana pasada en el ámbito del triatlón, esta semana he seguido entrenando dentro de mis posibilidades y horarios, cuadrándolo todo como buenamente he podido. 
El próximo objetivo aún no lo tengo claro pero estoy sopesando dos opciones: un triatlón supersprint (300m nadando, 10km en bicicleta y 2,5 km corriendo) el 15 de septiembre en Altafulla (Tarragona) organizado por SerTri o bien un triatlón sprint el 29 de septiembre en Gavà (Barcelona), del mismo tipo al que ya hice y que también pertenece a las Wild Wolf Series by Polar. 
Lo más probable, si al final me decido a hacer alguno de estos dos, es que opte por ir a Altafulla, básicamente porque físicamente estoy en las últimas, porque me apetece probar un supersprint y porque no tengo neopreno y sin él dudo que pudiera nadar el 29 de septiembre ya que el agua por entonces estará fresquita. Podría comprármelo pero no tengo ni tiempo ni ganas ni dinero.
La pega es que del 11 al 15 de septiembre estaré de vacaciones con mis amigos y tendré que convencerles para que me acompañen o para que se animen y lo prueben aunque sea haciéndolo por relevos.

Ahí va el plan de entreno de esta semana que hoy ha acabado con un par de horas de BTT.

Lunes: Descanso.
Martes: 30' de gimnasio, 40' de bicicleta de carretera y 30' de carrera a pie. 
Miércoles: 30' de gimnasio y 45' de carrera a pie. 
Jueves: 35' de carrera a pie y 10' nadando. 
Viernes: 30' de gimnasio y 30' de carrera a pie. 
Sábado: 3h de BTT, 30' de carrera a pie y 10' nadando.
Domingo: 2h de BTT.

lunes, 12 de agosto de 2013

Crónica de un triatleta debutante

Natación
A las siete y media de la tarde del pasado sábado se dio la salida. Mi idea era sobrevivir y salir lo más entero posible del agua. Lo cierto es que nunca había nadado en grupo y la sensación es más que agobiante. Mucha gente junta (éramos trescientas personas en nuestra serie) que busca lo mismo que tú en una pequeña superficie. Se tenía que rodear un circuito de cuatro boyas y con una distancia total de setecientos cincuenta metros. Viendo el circuito desde fuera parecía el triple. O más. Como base había un caldo verdoso que consistía en agua salada y porquería de los barcos. Como acompañamiento hubo patadas, puñetazos, codazos y todo lo relacionado con los golpes.
Probablemente por mi inexperiencia y mi carencia de fundamentos acuáticos, me dieron mucho y repartí poco por no decir nada. No era mi guerra y necesitaba salir ileso. Ahora un poco de braza, ahora otro rato de espaldas y ahora más crol. Al llegar a la mitad del recorrido, me empiezan a pasar gorros rosas (chicas) y plateados (relevos), que salían cinco minutos más tarde. Sigo alternando estilos imperfectos y hacia el final del recorrido empiezo a notarme flato, cuya aparición es probable que sea debido a haber tragado bastante agua, cosa que también esperaba. De vez en cuando miro hacia atrás y veo que hay más gente detrás mío, lo cual indica que los hay peores que yo.
El tramo de la última boya hasta la escalera de salida se me hace interminable. El flato me molesta mucho pero al menos consigo tocar tierra.

T1 (natación - ciclismo)
Como ya esperaba, salgo aturdido y desorientado del agua. Tengo que recorrer unos trescientos cincuenta metros al trote para entrar en la zona de boxes y equiparme para salir con la bicicleta. Se me hacen muy largos. Cuando estoy a punto de llegar, veo a Juanjo y me animo. Él nada realmente bien y si estoy tan cerca de él quiere decir dos cosas: o que él lo ha hecho mal o que yo lo he hecho muy bien. Veo la bici de Pascual colgada en su sitio: va por detrás. Le digo a Juanjo que intentaré cogerle, me cambio en menos de medio minuto y arranco a correr con la bici al lado. Veo que Pascual está llegando justo por detrás. Los tres estamos en un puño y pienso que sería bonito pasar los tres juntos por la meta. De camino al sector ciclista veo como descalifican a un chico porque llevaba el casco desabrochado.
Ciclismo
Necesito hacerlo lo mejor posible en el sector que mejor se me da aunque tras el esfuerzo de la natación me costará más que de costumbre. No veo a Juanjo pero pronto formamos un grupo de tres chicas y tres chicos. Vamos a una buena velocidad y a pesar de que creo que podría ir más rápido por mi cuenta, decido quedarme. El viento nos sopla en contra en el primer tramo y a favor en el segundo. El flato no se me quita y me sigue molestando. En mi particular lucha, me da tiempo a ver a dos ciclistas accidentados, uno de los cuales no puede continuar. Me como media barrita de fruta y bebo todo lo que creo durante los veinte quilómetros que dura el sector.
A mediados de la segunda vuelta me pasa un triatleta a una buena velocidad y decido salir tras su rueda. Me engancho y lo sigo durante un par de quilómetros, distancia suficiente como para ver que ahí no estaba mi carrera. Me estaba desgastando tontamente y, para colmo, empezaba a dolerme un poco el pecho y me costaba coger mucho aire. Vuelvo a cruzarme con Juanjo, que va delante, y con Pascual, que va detrás.
El sector se me hace corto pero he adelantado a mucha gente, más de la que imaginaba.
Me ha salido una velocidad media de más de treinta y cinco quilómetros por hora y eso indica que lo he hecho bien.

T2 (ciclismo - carrera a pie)
Me bajo en marcha y corro hacia los boxes. He cogido el manillar mal y el cuentaquilómetros se me queda en la mano. Veo que son las ocho y media, dejo la bicicleta, giro el dorsal, me cambio las zapatillas y me intercambio el casco por la gorra. Esta transición la hago más rápido que la anterior y aunque el flato ha desaparecido, noto que no puedo respirar bien. Arranco un gel que tenía pegado en el cuadro con cinta aislante y voy disparado hacia la última parte. Sé que lo pasaré mal porque el dolor no se va. Mentalmente tiro de matemáticas de primaria: he tardado una hora en hacer lo anterior y me queda una hora para correr cinco quilómetros.
Carrera a pie
Nada más salir me tomo el gel y enseguida veo que no voy fino. Tengo las piernas cansadas pero eso no es lo que más me preocupa porque esa sensación la he tenido otras veces. El problema es que no soy capaz de respirar con ninguna cadencia y el pecho me duele mucho. Paso por debajo de unas duchas para refrescarme. Quedan cinco quilómetros que hoy se me van a hacer eternos.
Debo ir a una velocidad de unos once quilómetros por hora, suficiente para un corredor del montón como yo y para llegar medianamente bien a la meta. En el avituallamiento cojo una botella de agua y me bebo un par de sorbos. El resto al suelo. Me cruzo con Juanjo, que sigue delante y con Pascual, que aún va por detrás. Empiezo a darle vueltas a la cabeza sobre cual será la causa de esta molestia. Malas posturas nadando, nervios, ansiedad, mala alimentación, hidratación insuficiente... El caso es que no estoy nada a gusto y el dolor ya se me hace insoportable. Decido alternar la carrera a pie y caminar rápido porque el dolor me va a más. Así, cuando el dolor aumentaba, empezaba a caminar. Cuando se iba, empezaba a correr al trote y así hasta que volviera a ser insoportable. Me adelanta mucha gente, como es normal, pero no me importa lo más mínimo. Veo a una chica que lo está pasando aún peor que yo e intento decirle que siga y acabe, aunque sea andando. No me responde y seguramente es porque no pueda, ya que su cara habla más que su boca. Al acabar la vi en el boxes recogiendo su material y la felicité.   
Algunos corredores me animan pero, sintiéndolo mucho, no soy capaz de ni de esbozar una sonrisa. El estómago también hace de las suyas y supongo que es por la mezcla que ya llevo encima (barrita, gel, agua dulce, agua salada...) y que no he sabido controlar. Le pregunto a un policía por la hora. Me dice que son las nueve de la noche, así que tengo media hora para acabar y ya he hecho más de la mitad de lo que tenía que hacer.
Pensé varias veces en abandonar pero hubiera sido injusto, ya que mi único objetivo era precisamente acabar y para eso había estado entrenando durante mucho tiempo. Además, en ese ambiente y con tanta gente animándote, tirar la toalla es más difícil.
Llego a meta tras una hora y treinta y tres minutos. Estoy exhausto. Juanjo ha llegado seis minutos antes que yo y Pascual, que me adelantó corriendo, cuatro. Apenas puedo hablar y sólo quiero beber porque he sudado muchísimo y sé que estoy deshidratado. Le doy un beso y las gracias a mi novia, que lleva soportándome y animándome en todo lo que se me ocurre desde hace ocho años, y escribo sin muchas fuerzas un Whatsapp en el grupo de amigos para que sepan que ya he llegado. Llamo a mi madre para decirle que lo he conseguido. Me dice que estoy loco y que algún día voy a darle un disgusto. Yo le respondo que iré a cenar mañana.

Apéndice
Los últimos cuatrocientos metros los hago lo mejor que puedo y ya forman parte de mi pequeña historia personal. Mientras corro extenuado y errante, me acuerdo de la primera bicicleta de dos ruedas que me compraron mis padres en una tienda que ahora es una ferretería, de los madrugones a las siete de la mañana para ir a la playa a nadar sólo a pesar de saber que no iba a aprender absolutamente nada y también pienso en que me dirían mis viejos y mi hermano si estuvieran ahora aquí. En fin, la vida.

viernes, 9 de agosto de 2013

Está todo listo

Creo que lo tengo todo preparado. Ahí voy:

Natación:
- Gorro: Nos dejan uno y no creo que me haga falta el mío pero lo llevo por si acaso. Lo que es seguro es que no me pondré los dos porque me agobiaría aún más. Lo usaré para calentar.
- Gafas: No me veo capaz de tirarme al agua sin ellas.
- Pinza para la nariz: He entrenado con ella y me ha ido muy bien. Soy propenso a tragar y/o a aspirar agua con la posterior tos y malestar que conlleva.
- Toalla pequeña: La llevo también por si acaso tengo que secarme los pies aunque no creo que llegue a usarla.

Ciclismo:
- Bicicleta de carretera: Está impecable. Espero no tener ningún problema (pinchazo, desajuste de frenos...).
- Zapatillas de ciclismo: No me las pondré encima de la bici ni tampoco me las desabrocharé antes de llegar para correr descalzo por la transición... Son de cierre fijo y sin velcro, así que desatarlas sería complicado y arriesgado. Además, las calas están al mismo nivel que la suela y puedo correr relativamente bien con ellas, así que me olvidaré de inventos. 
- Cámara de repuesto, bomba y set de herramientas: Espero que no me hagan falta, pero nunca se sabe...
- Calcetines: Prefiero perder diez segundos en ponérmelos que ir sin ellos y lastimarme los pies.
- Casco: Siempre voy con él, aunque vaya hasta la esquina.
- Gafas de sol: Las recomiendo siempre. Evitas las molestias que provoca el sol, los mosquitos o hasta alguna piedrecita que pueda escaparse.
- Portadorsal: Aún no lo he usado pero hay que llevarlo en la bici (con el número hacia atrás) y en la carrera (con el número hacia delante).

Carrera:
- Zapatillas: Llevo con ellas un par de años y me van muy bien. Son unas Saucony que no tienen mucho desgaste aparente y con las que me siento muy cómodo así que tiraré con ellas hasta la meta.
- Gorra: Es otro elemento al que me he acostumbrado que me ayuda a mitigar el efecto del sol y que no tardo mucho en ponerme.

En la bicicleta llevaré un bidón de medio litro lleno de bebida isotónica que meteré en el congelador esta noche. También llevo también un gel y una barrita de fruta enganchadas con cinta aislante en el cuadro. Preveo comerme la barrita a mitad del recorrido ciclista y el gel al empezar la carrera a pie aunque si me veo bien, posiblemente ni me lo tome porque las últimas veces que los he tomado me ha entrado flato.
No llevaré cronómetro, sólo el cuentaquilómetros de la bicicleta. Sé que si llevo reloj estaré mirándolo y pensando continuamente en ir más rápido y ese no es mi objetivo, ni mucho menos. Prefiero disfrutarlo sin agobios, sinceramente.

Salgo a las 19:30 y a las 21:30 cierran la meta. El domingo, si no ha pasado nada raro, explicaré como me ha ido. Que haya suerte.