jueves, 27 de mayo de 2010

Espejos

Sólo puedes echar de menos si lo has abandonado todo. Lo mismo pasa cuando has huido de todo, que ya no tienes que esforzarte en huir más. Suele pasar que llegas al final de un callejón sin salida, un cuadrado virtual con paredes infinitas en los cuatro costados. Ahí sólo existes tú, sin ninguna esperanza de futuro y con nulos recuerdos del pasado. En el espejo dañino de la soledad, de la eterna angustia, lo sombrío puede llegar a ser reluciente, la guerra puede llegar a convertirse en paz, los sueños se transforman en realidades y la pesadumbre se torna alegría. Si no te has perdido completamente a ti mismo, no podrás hallarte de nuevo, despojándote de máscaras y de comedias, totalmente carente de cualquier espejismo.

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