La verdad es que me da la risa. Dicen que el dietarismo es un exhibicionismo impúdico. Lo empecé como un juego, me enganché y ahora me la trae floja. Es lo aplicable a la mayoría de campos de la vida; es lo que serían los tres estados de todo aquello que tenemos o que vemos. No podía evitar entrar en la bitácora para comprobar la evolución del contador de visitas. Eso era lo que realmente me gustaba: ver como la cifra aumentaba y mi blog tenía adeptos, gente que perdía su preciado tiempo en leer u ojear mis creaciones. ¿Qué sentido tenía todo? Era una profunda miseria y yo lo consideraba un éxito.
viernes 11 de junio de 2010
Me da la risa
La verdad es que me da la risa. Dicen que el dietarismo es un exhibicionismo impúdico. Lo empecé como un juego, me enganché y ahora me la trae floja. Es lo aplicable a la mayoría de campos de la vida; es lo que serían los tres estados de todo aquello que tenemos o que vemos. No podía evitar entrar en la bitácora para comprobar la evolución del contador de visitas. Eso era lo que realmente me gustaba: ver como la cifra aumentaba y mi blog tenía adeptos, gente que perdía su preciado tiempo en leer u ojear mis creaciones. ¿Qué sentido tenía todo? Era una profunda miseria y yo lo consideraba un éxito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada